Un corazón vacío también puede romperse.
martes, 31 de diciembre de 2013
En el infierno no hay fuego, sino hielo eterno
Confianza, confianza, confianza, confianza... "Las personas son buenas si tú eres bueno con ellas", dijeron. "El egocentrismo es cosa de algunos". Sí, claro. Todos son buenos cuando pueden seguir necesitando ayuda. He ayudado bastantes veces solo por ver a la gente sentirse mejor, y todos sonríen, algunos diciendo que también lo harán conmigo cuando lo necesite. "Las promesas se cumplen". Basura, eso es la gente, especialmente los que se autodenominan buenas personas.
viernes, 13 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
Depresión
A veces te miras y ves alguien a quien despreciar. Hay veces en que quisieras poder cerrar los ojos y nacer para vivir las cosas que no te has permitido; hacer las cosas como debiste. Entonces piensas por qué no hacerlas ahora, y te das cuenta que jamás tuviste ni tendrás las agallas. Luego lloras por dentro.
domingo, 10 de noviembre de 2013
Noches verdes bajo el mar
Hoy vengo a escribir sobre mí, en mi mente y en mi cuerpo sin pensar ni sentir. Sentir, mmh... a veces lo hago. Pero otras veces simplemente deseo hacerlo y, en un intento infausto, termino llorando como una nena (aunque sin lágrimas) y autocomplaciéndome. Pero no estoy escribiendo para dar pena. Solo aprovecho para recordar sensaciones repetibles y otras no tanto. Cosas de hombres, de mujeres, de hombres con mujeres y un poco de alcohol y algo más. Esta vez hablaré de lo último. Mi subconsciente dominaba mientras yo era un mero espectador, al menos cuando mi cerebro me permitía serlo. El primer respiro profundo, un néctar verde agua corrió de la cabeza hacia mi pecho atravesando mi anatomía con sabor a menta dulce, irrespetuoso de mis verdades. "No, viejo, no fumo, gracias" repetí, desobedeciendo a los duendes del alcohol. Pero hay cosas fuertes, que ante la convicción se enfrentan cruzando la frontera bajo charcos de lodo, y solo le descubres cuando los guardias siguen de pie, pero te defienden por donde no te atacan. En ese momento descubrí cosas inquietantes sobre mí mismo. Sentí de una manera distinta. Quise hacer cosas que son muy distintas a lo que yo soy o creí ser. Las interrogantes nacían frente a una mente distorsionada que de momento recordaba que me pertenecía. Sentí placer de una manera distinta, aunque ya antes había experimentado cosas poco usuales. Mi segundo yo se sentó en mi trono, dejándome siquiera observar de vez en cuando. Tomé conciencia cuando mi celular decía "enviando...", a un número que había eliminado y olvidado, pero que pude reconocer. En algún momento me desprecié a mí mismo...
Al día siguiente intentaba olvidar el hambre insaciable pensando en aquellas cuestiones que habían aparecido tras cortinas de humo la noche anterior. Al menos eso me distrajo de mi idiotez de octubre presente desde al menos cuatro años. Quiero recuperarme. Recuperar mis sueños. Ahora vivo en un mundo de algodón de azúcar, donde todo es dulce pero nada puede saciar mi hambre. Y mi hambre poco a poco desaparece y mi cuerpo se acostumbra. Ya no hay ni un cielo ni un infierno que me hagan sentir escalofríos. Vivo atrapado en el eterno purgatorio cuya única salida ha sido cerrada.
Miro todos los días aquel cuadro con que adorné el que es ahora mi lugar, diciéndome "¡para que caminar, si puedes volar!" y busco un cielo que ya no existe, y solo me quedan mis sueños. Entonces recuerdo que ya habían sido destruidos y vuelvo al mismo puto bucle que ya me tiene sin cabello.
Olvidé como volar, y ya estoy lejos de aquel ente único que podía enseñarme. Me encantaría saber al menos que decía -en realidad qué iba a decir- aquel mensaje de esa noche en que tus colores me visitaron...
La sonrisa auténtica quiere volver y no encuentra el camino a mi cárcel.
Al día siguiente intentaba olvidar el hambre insaciable pensando en aquellas cuestiones que habían aparecido tras cortinas de humo la noche anterior. Al menos eso me distrajo de mi idiotez de octubre presente desde al menos cuatro años. Quiero recuperarme. Recuperar mis sueños. Ahora vivo en un mundo de algodón de azúcar, donde todo es dulce pero nada puede saciar mi hambre. Y mi hambre poco a poco desaparece y mi cuerpo se acostumbra. Ya no hay ni un cielo ni un infierno que me hagan sentir escalofríos. Vivo atrapado en el eterno purgatorio cuya única salida ha sido cerrada.
Miro todos los días aquel cuadro con que adorné el que es ahora mi lugar, diciéndome "¡para que caminar, si puedes volar!" y busco un cielo que ya no existe, y solo me quedan mis sueños. Entonces recuerdo que ya habían sido destruidos y vuelvo al mismo puto bucle que ya me tiene sin cabello.
Olvidé como volar, y ya estoy lejos de aquel ente único que podía enseñarme. Me encantaría saber al menos que decía -en realidad qué iba a decir- aquel mensaje de esa noche en que tus colores me visitaron...
La sonrisa auténtica quiere volver y no encuentra el camino a mi cárcel.
jueves, 24 de octubre de 2013
Latidos de fábrica
Un corazón busca ese rojo que le hace latir y, la sobrevalorada paz intenta ahogarlo en castigo constante. La violencia se vuelve el único escape a la muerte: ser lo que siempre despreció o despedirse del sueño llamado vida.
martes, 22 de octubre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
Fluye
Una habitación vacía se llena poco a poco, mientras la primavera intenta florecer en colores que hablan por sí solos. El maldito reloj nunca deja de sonar, aunque ya no avance.
Los sueños se van perdiendo en un río que arrastra pétalos y hojas secas sin ver la belleza de estos. Pero nadie se atreve a hundirse en aquel río buscando lo que algún día hubo. Todos temen ahogarse y yo no soy la excepción.
A veces, tus ojos no ven solo porque así lo decidiste.
Los sueños se van perdiendo en un río que arrastra pétalos y hojas secas sin ver la belleza de estos. Pero nadie se atreve a hundirse en aquel río buscando lo que algún día hubo. Todos temen ahogarse y yo no soy la excepción.
A veces, tus ojos no ven solo porque así lo decidiste.
viernes, 26 de julio de 2013
Y vuelve a renacer glorioso el guerrero, sediento de sangre, para recuperar la suya perdida, o al menos vengarla. El mundo ha cambiado, su mundo vencido ha quedado enterrado en el tiempo. Su mente y su cuerpo aún guardan todas las respuestas a preguntas que jamás volverán a ser. Vista la situación, ríe y camina.
sábado, 29 de junio de 2013
He aprendido algunas cosas en los últimos veinte años...
He aprendido que a veces las miradas mienten, y las sonrisas enseñan.
He aprendido que no se pueden leer las mentes, pero siempre se puede aprender a escuchar lo que ellas te dicen.
He aprendido a que no podemos mezclar agua y aceite, pero sí pueden nadar en un mismo vaso, desnudos.
Aprendí cuando ya nadie me enseñaba.
Aprendí y odié. Odié los prejuicios, las mentiras, las falsas caricias. Odié a la gente que confundía la ternura con debilidad, las obsesiones ridículas con pasión...
Y entre tanto revoltijo, terminé odiándome a mí mismo, y aún lo hago.
He aprendido que a veces las miradas mienten, y las sonrisas enseñan.
He aprendido que no se pueden leer las mentes, pero siempre se puede aprender a escuchar lo que ellas te dicen.
He aprendido a que no podemos mezclar agua y aceite, pero sí pueden nadar en un mismo vaso, desnudos.
Aprendí cuando ya nadie me enseñaba.
Aprendí y odié. Odié los prejuicios, las mentiras, las falsas caricias. Odié a la gente que confundía la ternura con debilidad, las obsesiones ridículas con pasión...
Y entre tanto revoltijo, terminé odiándome a mí mismo, y aún lo hago.
domingo, 12 de mayo de 2013
Recuerdos, putos recuerdos amados, recuerdos...
He vuelto a soñar con aquella agridulce obsesión. He vuelto a soñarle como el primer sueño, aquel de antes de conocerle. La soñé dos noches seguidas y espero otra más...
He rememorado cada detalle de nuestra pequeña historia y como hicimos que todo se fuera a la mierda.
La he soñado como al principio...
Y he soñado con comida, con sexo, persecuciones, me he soñado andando despegado del piso, y también me he soñado asesinando a un hombre con mis propias manos; y he disfrutado cada uno de esos sueños, más que la realidad. Veo que sigo siendo el de siempre.
Pero he dejado de repetir sueños. He dejado de vivir en mi mente la misma historia. Es lo que siempre necesité: dejar de comenzar de nuevo, y continuar la historia. Debo seguir con la siguiente página y dejar de releer lo mismo, aunque eso signifique acercarse al final del libro. Siempre habrán más hojas donde escribir.
Lo único que guardo y puedo darte, son mis sueños. Pero sonríe, es la parte más especial de mí.
domingo, 21 de abril de 2013
Pleasure.
Sonrisas, besos, sudor, aliento compartido. Deseo. Sentimientos robados y regalados. Éxtasis entre las sábanas. Un vuelo de a dos tras cortinas de fuego oscuro...
sábado, 6 de abril de 2013
domingo, 31 de marzo de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
Eliminar cobardía... en proceso.
Siempre he oído a gente decir con orgullo "no me arrepiento de nada". Hoy quiero decir: me arrepiento de mucho. Siempre la falta de audacia, más bien, de osadía, me ha significado no hacer lo que mi corazón dicta, y creo que eso es el peor error que una persona podría cometer. Me arrepiento. Me arrepiento de los besos que nunca robé, de las oportunidades desaprovechadas, lugares que podría conocer, experiencias no vividas, sensaciones no sentidas, y podría seguir extendiendo esta lista hasta límites insospechados.
Cada vez que vuelvo a escribir siento que soy una persona distinta, pero siempre con el mismo problema. Siempre con esa misma enfermedad que viene y va.
Una vez más estoy solo entre la gente, pero a veces me encuentro conmigo mismo. En ese momento, soy feliz.
Cada vez que vuelvo a escribir siento que soy una persona distinta, pero siempre con el mismo problema. Siempre con esa misma enfermedad que viene y va.
Una vez más estoy solo entre la gente, pero a veces me encuentro conmigo mismo. En ese momento, soy feliz.
jueves, 21 de marzo de 2013
"En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad."
(La soledad de los números primos).
(La soledad de los números primos).
sábado, 26 de enero de 2013
Otra entrada sin gracia, como las de mi frente.
Un par de notas cargadas a gusto sobre mis hombros me hacen pensar. Y el pensamiento como algunas otras veces me mueve a escribir, no porque realmente quisiera hacerlo, sino porque podría eventualmente necesitar, o simplemente querer leerlas. O quizás alguien más quisiera, me agrada pensar que alguien podría verse ayudado por un par de palabras que un desconocido ser (lamentablemente) humano escondido en algún rincón del fin del mundo escribió. Sean palabras reales o no, sinceras o no, intencionadas o no, graciosas o no, dolorosas o agradables o quizá ociosas.
A veces me pregunto si esas palabras me hacen un escritor. Podría decirse que soy escritor, más malo que bueno. Pero no me gusta categorizar, aunque de pequeño comprendí el mundo en base a etiquetas, que yo mismo dictaba desde mi corazón blanco que de a poco se tiñó con el tiempo. Me considero solo un tipo que escribe. Uno especial: uno muy patético. Creo que reconocerlo ha sido uno de los pasos más grandes que haya dado en mi vida. Es una de esas cosas que hacen implosión ahí dentro, en aquel lugar donde nadie puede acceder a menos que ames tanto como solo puedes amarte a ti mismo. Y luego sucede la explosión, esa que se puede reconocer cuando aquella gente que no calza contigo (sin contar la que te detesta con insania moral), la que fingía soportarte, dice que "al parecer has madurado un poco" (¡vamos! Que "esa" gente te dedique esas palabras es que has avanzado mucho).
Y al otro lado del espejo te mira de reojo aquella otra gente que casi exige que seas como ellos, o al menos algo más bajo. Aquella que se verá corroída frente a cualquier actitud laudable ajena. Gente a la que no le dedicaré más que estas dos líneas.
Algo que me llama la atención son quienes creen tener la verdad absoluta, o en su defecto creen que otro humano (normalmente reconocidos como filósofos) la tiene. No creo en verdades absolutas. Nadie la tiene. Es justamente lo que me motiva a pensar y a cambiar, porque obviamente tampoco la tengo. Y el pensar siempre me hace encontrar alguna nueva piedra que mover, tallar, o hasta simplemente hacerla desaparecer, pues no siempre esa piedra es real. Pero también hay veces en las que en vez de hacer cambiar la piedra, es preferible escalar sobre ella y mirar al horizonte. Mirar el todo desde ella.
Un par de notas sobre mis hombros me hacen vibrar gustoso. Vivo sobre mi piedra que he convertido en estrella. Muchos la conocen como Miedo...
A veces me pregunto si esas palabras me hacen un escritor. Podría decirse que soy escritor, más malo que bueno. Pero no me gusta categorizar, aunque de pequeño comprendí el mundo en base a etiquetas, que yo mismo dictaba desde mi corazón blanco que de a poco se tiñó con el tiempo. Me considero solo un tipo que escribe. Uno especial: uno muy patético. Creo que reconocerlo ha sido uno de los pasos más grandes que haya dado en mi vida. Es una de esas cosas que hacen implosión ahí dentro, en aquel lugar donde nadie puede acceder a menos que ames tanto como solo puedes amarte a ti mismo. Y luego sucede la explosión, esa que se puede reconocer cuando aquella gente que no calza contigo (sin contar la que te detesta con insania moral), la que fingía soportarte, dice que "al parecer has madurado un poco" (¡vamos! Que "esa" gente te dedique esas palabras es que has avanzado mucho).
Y al otro lado del espejo te mira de reojo aquella otra gente que casi exige que seas como ellos, o al menos algo más bajo. Aquella que se verá corroída frente a cualquier actitud laudable ajena. Gente a la que no le dedicaré más que estas dos líneas.
Algo que me llama la atención son quienes creen tener la verdad absoluta, o en su defecto creen que otro humano (normalmente reconocidos como filósofos) la tiene. No creo en verdades absolutas. Nadie la tiene. Es justamente lo que me motiva a pensar y a cambiar, porque obviamente tampoco la tengo. Y el pensar siempre me hace encontrar alguna nueva piedra que mover, tallar, o hasta simplemente hacerla desaparecer, pues no siempre esa piedra es real. Pero también hay veces en las que en vez de hacer cambiar la piedra, es preferible escalar sobre ella y mirar al horizonte. Mirar el todo desde ella.
Un par de notas sobre mis hombros me hacen vibrar gustoso. Vivo sobre mi piedra que he convertido en estrella. Muchos la conocen como Miedo...
martes, 22 de enero de 2013
Felicidad grisácea
Un poco de suciedad. El sabor salado del sudor mezclándose con la tierra agria. Sangre brotando de una ceja mientras el estómago cruje como la madera al romperse. Ni hablar de los huesos que acallan sus quejidos frente al suplicio constante. La ortiga parece algodón sobre la piel. El aliento frío de un cuerpo en llamas recorre un camino de tortura. Los párpados se cierran a su voluntad, a la espera de que salgas victorioso del infierno. No hay lágrimas ni oraciones, solo está la mirada furiosa del alma que se atrevió a correr cuando le obligaban a caminar:
Felicidad.
Felicidad.
jueves, 10 de enero de 2013
Casi leyenda
Quise escribir una historia sobre mi historia. Luego resultó mejor escribir una historia de lo que había en mi mente.
Quise tocar algo de música.
Quise hacer de mi cuerpo una escultura.
Quise saltar como un gato.
Quise golpear como una bestia.
Quise soñar un mundo.
Quise ser bueno y alguna vez quise ser perfecto. Cosas muy distintas por cierto.
He querido olvidar el prejuicio.
Siempre quise tomar el tiempo entre mis manos, pero no cabe en los bolsillos.
Quise creer que mi vida era una vida.
Y siempre con el mismo resultado, sigo queriendo creer que soy real.
Quise tocar algo de música.
Quise hacer de mi cuerpo una escultura.
Quise saltar como un gato.
Quise golpear como una bestia.
Quise soñar un mundo.
Quise ser bueno y alguna vez quise ser perfecto. Cosas muy distintas por cierto.
He querido olvidar el prejuicio.
Siempre quise tomar el tiempo entre mis manos, pero no cabe en los bolsillos.
Quise creer que mi vida era una vida.
Y siempre con el mismo resultado, sigo queriendo creer que soy real.
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