He aprendido algunas cosas en los últimos veinte años...
He aprendido que a veces las miradas mienten, y las sonrisas enseñan.
He aprendido que no se pueden leer las mentes, pero siempre se puede aprender a escuchar lo que ellas te dicen.
He aprendido a que no podemos mezclar agua y aceite, pero sí pueden nadar en un mismo vaso, desnudos.
Aprendí cuando ya nadie me enseñaba.
Aprendí y odié. Odié los prejuicios, las mentiras, las falsas caricias. Odié a la gente que confundía la ternura con debilidad, las obsesiones ridículas con pasión...
Y entre tanto revoltijo, terminé odiándome a mí mismo, y aún lo hago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario