Un par de notas cargadas a gusto sobre mis hombros me hacen pensar. Y el pensamiento como algunas otras veces me mueve a escribir, no porque realmente quisiera hacerlo, sino porque podría eventualmente necesitar, o simplemente querer leerlas. O quizás alguien más quisiera, me agrada pensar que alguien podría verse ayudado por un par de palabras que un desconocido ser (lamentablemente) humano escondido en algún rincón del fin del mundo escribió. Sean palabras reales o no, sinceras o no, intencionadas o no, graciosas o no, dolorosas o agradables o quizá ociosas.
A veces me pregunto si esas palabras me hacen un escritor. Podría decirse que soy escritor, más malo que bueno. Pero no me gusta categorizar, aunque de pequeño comprendí el mundo en base a etiquetas, que yo mismo dictaba desde mi corazón blanco que de a poco se tiñó con el tiempo. Me considero solo un tipo que escribe. Uno especial: uno muy patético. Creo que reconocerlo ha sido uno de los pasos más grandes que haya dado en mi vida. Es una de esas cosas que hacen implosión ahí dentro, en aquel lugar donde nadie puede acceder a menos que ames tanto como solo puedes amarte a ti mismo. Y luego sucede la explosión, esa que se puede reconocer cuando aquella gente que no calza contigo (sin contar la que te detesta con insania moral), la que fingía soportarte, dice que "al parecer has madurado un poco" (¡vamos! Que "esa" gente te dedique esas palabras es que has avanzado mucho).
Y al otro lado del espejo te mira de reojo aquella otra gente que casi exige que seas como ellos, o al menos algo más bajo. Aquella que se verá corroída frente a cualquier actitud laudable ajena. Gente a la que no le dedicaré más que estas dos líneas.
Algo que me llama la atención son quienes creen tener la verdad absoluta, o en su defecto creen que otro humano (normalmente reconocidos como filósofos) la tiene. No creo en verdades absolutas. Nadie la tiene. Es justamente lo que me motiva a pensar y a cambiar, porque obviamente tampoco la tengo. Y el pensar siempre me hace encontrar alguna nueva piedra que mover, tallar, o hasta simplemente hacerla desaparecer, pues no siempre esa piedra es real. Pero también hay veces en las que en vez de hacer cambiar la piedra, es preferible escalar sobre ella y mirar al horizonte. Mirar el todo desde ella.
Un par de notas sobre mis hombros me hacen vibrar gustoso. Vivo sobre mi piedra que he convertido en estrella. Muchos la conocen como Miedo...
sábado, 26 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
Felicidad grisácea
Un poco de suciedad. El sabor salado del sudor mezclándose con la tierra agria. Sangre brotando de una ceja mientras el estómago cruje como la madera al romperse. Ni hablar de los huesos que acallan sus quejidos frente al suplicio constante. La ortiga parece algodón sobre la piel. El aliento frío de un cuerpo en llamas recorre un camino de tortura. Los párpados se cierran a su voluntad, a la espera de que salgas victorioso del infierno. No hay lágrimas ni oraciones, solo está la mirada furiosa del alma que se atrevió a correr cuando le obligaban a caminar:
Felicidad.
Felicidad.
jueves, 10 de enero de 2013
Casi leyenda
Quise escribir una historia sobre mi historia. Luego resultó mejor escribir una historia de lo que había en mi mente.
Quise tocar algo de música.
Quise hacer de mi cuerpo una escultura.
Quise saltar como un gato.
Quise golpear como una bestia.
Quise soñar un mundo.
Quise ser bueno y alguna vez quise ser perfecto. Cosas muy distintas por cierto.
He querido olvidar el prejuicio.
Siempre quise tomar el tiempo entre mis manos, pero no cabe en los bolsillos.
Quise creer que mi vida era una vida.
Y siempre con el mismo resultado, sigo queriendo creer que soy real.
Quise tocar algo de música.
Quise hacer de mi cuerpo una escultura.
Quise saltar como un gato.
Quise golpear como una bestia.
Quise soñar un mundo.
Quise ser bueno y alguna vez quise ser perfecto. Cosas muy distintas por cierto.
He querido olvidar el prejuicio.
Siempre quise tomar el tiempo entre mis manos, pero no cabe en los bolsillos.
Quise creer que mi vida era una vida.
Y siempre con el mismo resultado, sigo queriendo creer que soy real.
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