Entrada número 100, aunque no todas publicadas. Eso significa unas cuantas pajas mentales y otras más de las de verdad. Quisiera que mi mente volara como antes pero los años llenando mi existencia con algo ajeno, niegan de a poco la necesidad de crear por mí mismo. Escribo, leo y borro. Escribo y borro aquellas displicentes líneas que salen de mí. Al menos ya no me miento ni me creo interesante. Quizás antes lo era, antes de mi "caída" tras chocar allá en la exosfera. Pero de cualquier modo, he cambiado. Al menos los inevitables cambios hacen más agraciada esta larga espera hacia la muerte.
Quiero empezar a jugar. Si no juegas no pierdes, pero tampoco ganas. Y los mejores movimientos no son los que haces tú directamente, sino los que hace tu rival con una idea insertada en su cabeza. Si quieres cerrar la puerta para no volver a abrirla no le pongas seguro, deja que lo hagan desde el otro lado.
Ya no quiero paz.