Llevo dos semanas en la universidad y ya parece que llevara tres meses de colegio.
Han pasado varias cosas.
Primera clase de alemán. La profesora oriunda de Alemania hablaba en su idioma nativo a un grupo de estudiantes que cruzaban miradas de confusión frente a una hoja escrita en sánscrito y una mujer hablando las mismas palabras con un acento cargado a las jotas y que daba la impresión de tener un hueso de pollo atascado en la garganta, o una carraspera de hace un mes en crescendo. Espero poder con ese idioma...
Diez días de espera, y al fin este último miércoles se dio, el ya muy conocido "mechoneo". Creo que fue una buena experiencia, bah!, que digo, solo fue un juego que nos mantuvo nerviosos algunos días, y resultó terminar con algunos tértulos comiendo sobre una misma mesa. Después de todo, un suceso para los más reservados desagradable en su momento (no para mí), pero digno de recordar. Entraron en la única clase que estamos todos juntos. Esa clase con el "gringo" que hay que hacer un esfuerzo ingente para lograr entender la mitad de lo que dice, luego reordenar nuevamente las ideas en tu mente corrigiendo el género en los sustantivos y entonces leerte mentalmente esa frase, mientras ya vas trabajando con la siguiente en esta tortuosa y en ocasiones infructuosa tarea.
Además estoy haciendo mis buenas acciones. Enseño a determinadas personas sobre ciertos contenidos académicos, ayudo a otras con sus relaciones... Actualmente estoy respondiendo en promedio tres preguntas diarias por Internet, ayudando a gente no conozco ni pretendo conocer. A veces prefiero considerarlo como una especie de simbiosis. Para algunos es una pérdida de tiempo ayudar a quien jamás conocerás, pero creo que si al contrario los conociera, quizás no ayudaría a la mitad de ellos.
Y hoy leyendo recuerdos, en un momento de inspiración me invadió una nostalgia agridulce, flashback a mi vida, "kick al tiempo, pase a mi mundo", concierto de Regina, despedidas al terminal, venta de coyacs, horas y horas de piano, épicas batallas campales en un recreo o clase de arte, desayuno o almuerzo; el olor a pasto en cada entrenamiento, los sueños vividos y deshechos que se mantienen con vida solo en la memoria de los que estuvimos ahí. Pero me alegro, me alegro porque lo he vivido. Siento nostalgia porque he sabido disfrutar cada momento. Y aquí estoy intentando explicar lo inefable, este delicioso placer taciturno, pero prefiero guardármelo. Que conozcan mi nombre, mi fecha de nacimiento, mi grado académico... Está bien, tómenlos, el resto es mío. MI VIDA es mía.
Mientras escribo esto me pregunto que pasará por tu cabeza, que piensas de mí.
Seguramente te encontrabas sin nada útil que hacer sentado frente al pc, tus piernas cruzadas en los tobillos, tu mano derecha sobre el mouse, tu boca ligeramente abierta con una leve sonrisa grabándose en ella...
Pues permíteme decirte que tienes mucho que hacer en realidad, levántate y vuela, atrévete a volar.
Aprende cosas nuevas, vive y revive sensaciones. No mates tu tiempo, o él te matará. Es cierto. Y cuando intentes recordar y no encuentres nada te darás cuenta, es mejor sentir nostalgia de lo que ya se fue, que sentir nostalgia de lo que jamás ha existido.
EADLV
domingo, 27 de marzo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
Ensayo sobre el amor
Otro documento que he encontrado guardado y que me pareció bueno, aunque un tanto cursi, pero profundo. Invito a leerlo y pensar un momento antes de decir que amas:
¿Qué es el amor?
¿Una emoción, un sentimiento, una palabra vacía, otra patraña infundida en tu mente...?
Según la Real Academia Española (RAE) el amor es un “sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Pero, por favor poner atención en los detalles: ¿si no busco la unión con esa persona o ser, entonces no la amo? ¿Acaso el amor verdadero no es incondicional en buscar el bien de la otra persona?
Pero sí es un sentimiento y es increíblemente intenso. Amar a alguien es entregar lo mejor de sí mismo frente a él/ella, es intentar hacerla feliz pese a todo, inclusive si esto implica abandonar a esa persona si así lo quiere. Amar a alguien es decir: soy tuyo, aquí estoy si quieres, pero si no quieres, aquí mismo estaré. Amar es excusar la propia desdicha con la felicidad de la persona amada, y seguir haciéndolo aunque la otra persona te soliviante con las más crueles vicisitudes y denuestos.
Por ejemplo, eres un declarado homofóbico y te enamoras de una mujer. Con el paso del tiempo esa mujer luego de ser tu pareja, sigue siendo tu amiga (recuerda, la amas) y muy buena amiga. En cierto momento, cuando es posible que no vuelvan a verse al menos hasta un largo tiempo y en circunstancias desfavorables, ella te declara que es lesbiana y que todo lo que pasó fue intentando terminar eso, pero no lo logró. En un momento te pide perdón, pero luego dice que si bien es una mierda le gusta ser así, y se aleja. Entonces, estarías frete a una verdadera prueba de amor. La actitud evidente de la gran mayoría sería alejarte, pero el verdadero amor se enfrenta a la lógica, el verdadero amor se enfrenta a tus propios principios, el verdadero amor juega a entregar lo que ni siquiera tienes con la esperanza… ni siquiera con una esperanza, solo lo hace. El verdadero amante sigue amando aún ante la imposibilidad de tener una relación. Menuda estupidez, pero solo sintiéndolo es posible comprenderlo. Es algo que escapa a lo humano, situándose en lo divino.
Entonces ¿si deseas a alguien no lo amas? No necesariamente pero si lo deseas es para hacerte feliz a ti porque te amas, y te esforzarás en estar con esa persona para hacerla feliz. Te presento los siguientes corolarios. La amas, quieres hacerla feliz. Te amas, y por lo tanto quieres hacer lo que te hace feliz, que es hacer feliz a esa persona. Entonces intentarás estar con ella, hasta lo posible. Otra cosa, si te gusta obviamente querrás tener una relación de índole sexual, pero si a la vez la amas, entonces primero estará lo que estimes que la hará feliz, incluso si esto implica dejarla.
Pues, ¿cómo reconocer el verdadero amor?
El amor es trascendente. Jamás desaparece. En ocasiones es posible tras una decepción, alternarse a una especie de odio socavado, que trae inherente una impresión de desmoronamiento y detrimento que en realidad es un verdadero acto de madurez que al igual que muchos otros proviene de algo considerado trivial, pero en realidad eximio.
_________________
¡Busca ese algo!
Un saludo a todas(os) las(os) amorosas(os), ;)
EADLV
martes, 8 de marzo de 2011
A un dia de un nuevo dia
Hoy estoy a un día de entrar a la universidad. Algunos dicen que es el paso más difícil, otros que sabré sobrellevarlo... y a un día de entrar me pregunto que me depara este evento.
Es como lanzarse de un helicóptero. Nunca sabes si todo saldrá bien, hasta que estás en el suelo. Y aquí estoy, es mi turno de saltar, tengo los conocimientos necesarios y he practicado ya un poco, pero de que vale el salto es ahora, este es el momento, el próximo paso en la plataforma de lanzamiento y el siguiente ya en el piso.
Dicen que lo más difícil es el primer paso. Pero lo más difícil es volver a empezar cuando crees que eras algo. Dar un paso habiendo caminado un kilómetro y viéndote en el mismo lugar donde empezaste.
Esta cruda espera es como un ácido que te corroe. Y a veces sientes ganas de huir y arrojarte agua y, entonces recuerdas esa clase de química donde la profesora un tanto regordeta explicaba como es peor mojarse con agua en esos casos haciendo referencia a una de sus tantas peripecias, mientras mirabas a la chica de tres bancos más allá riéndose intentando taparse torpemente para simular la clase social a que pertenece, y soñabas que estaba en un banco contiguo para así hablarle. Y ahora al fin tantas horas de clases, tantas noches entre desconocidos, con la lluvia amenazándote: ¡imagínate como llegarás!; ahora al fin todo eso da su fruto, y a la vez se transforma en nada frente a lo que se viene. Solo era una llave para abrir la puerta de tu habitación y recién salir al mundo. Tanto -muchas veces infructuoso- trabajo para al fin salir a ser alguien, salir a escribir una nueva historia.
Es en este momento donde te das cuenta de quien fue realmente tu amigo, de quien vale la pena, y de como valieron la pena esas noches de insomnio estudiando y esas furtivas ocurrencias que llevabas a cabo con tus amigos. Es ahora cuando te das cuenta que esa chica de la clase de química no era lo que parecía, que esas cursilerías de adolescente no eran más que aquello: otra novela simplista escrita por un poeta muerto de exigua capacidad...
Tanta gente mimándote que ahora solo te mira para decirte: y tú, ¿que acaso no trabajas? Y al oír que por tus resultados tu carrera será gratis, rompen en una risa socavada, risa lastimera, en medio de un infame circunloquio, quejándose de como la suerte acompaña tanto a algunos y desampara a otros, aun cuando ellos mismos decidieron escribir así su historia.
¡Vaya! Al fin a la vida de adulto.
Solo un día, para ese nuevo día.
Solo un día.
Es como lanzarse de un helicóptero. Nunca sabes si todo saldrá bien, hasta que estás en el suelo. Y aquí estoy, es mi turno de saltar, tengo los conocimientos necesarios y he practicado ya un poco, pero de que vale el salto es ahora, este es el momento, el próximo paso en la plataforma de lanzamiento y el siguiente ya en el piso.
Dicen que lo más difícil es el primer paso. Pero lo más difícil es volver a empezar cuando crees que eras algo. Dar un paso habiendo caminado un kilómetro y viéndote en el mismo lugar donde empezaste.
Esta cruda espera es como un ácido que te corroe. Y a veces sientes ganas de huir y arrojarte agua y, entonces recuerdas esa clase de química donde la profesora un tanto regordeta explicaba como es peor mojarse con agua en esos casos haciendo referencia a una de sus tantas peripecias, mientras mirabas a la chica de tres bancos más allá riéndose intentando taparse torpemente para simular la clase social a que pertenece, y soñabas que estaba en un banco contiguo para así hablarle. Y ahora al fin tantas horas de clases, tantas noches entre desconocidos, con la lluvia amenazándote: ¡imagínate como llegarás!; ahora al fin todo eso da su fruto, y a la vez se transforma en nada frente a lo que se viene. Solo era una llave para abrir la puerta de tu habitación y recién salir al mundo. Tanto -muchas veces infructuoso- trabajo para al fin salir a ser alguien, salir a escribir una nueva historia.
Es en este momento donde te das cuenta de quien fue realmente tu amigo, de quien vale la pena, y de como valieron la pena esas noches de insomnio estudiando y esas furtivas ocurrencias que llevabas a cabo con tus amigos. Es ahora cuando te das cuenta que esa chica de la clase de química no era lo que parecía, que esas cursilerías de adolescente no eran más que aquello: otra novela simplista escrita por un poeta muerto de exigua capacidad...
Tanta gente mimándote que ahora solo te mira para decirte: y tú, ¿que acaso no trabajas? Y al oír que por tus resultados tu carrera será gratis, rompen en una risa socavada, risa lastimera, en medio de un infame circunloquio, quejándose de como la suerte acompaña tanto a algunos y desampara a otros, aun cuando ellos mismos decidieron escribir así su historia.
¡Vaya! Al fin a la vida de adulto.
Solo un día, para ese nuevo día.
Solo un día.
jueves, 3 de marzo de 2011
¿Qué es ser maduro?
Aquí va un consejo para el lector adolescente:
Ser maduro, al contrario de lo que muchos piensan, no es hacer "cosas de grandes". Este concepto, totalmente erróneo, lleva a mucha gente a cometer tamaños errores, de los que luego se ven arrepentidos. Si bien ser maduro te lleva a intentar ser como un mayor, no es en sus actitudes en las que debes fijarte, sino más bien en su modo de pensar y, quien haya conversado con un adulto temas de índole no tan superficial, pueden percatarse de que el anhelo más grande de un mayor -en especial ancianos- es el volver a ser un niño. Y si alguien que ha vivido cerca de un siglo piensa así, es muy seguro que sea esto lo que en realidad signifique la madurez. Pero (siempre hay un pero) naturalmente surgen dudas. Y es que el hecho de ser niño, no significa hacer niñerías, sino que va a la esencia de un niño; a lo más intrínseco, allí en su corazón: el deseo de vivir, el creer en los sueños, divertirse, sonreír, dar carcajadas, perdonar rápido, respetar al otro, ser fiel y transparente,correr, saltar. Entonces el ser maduro apelaría a nuestros sentimientos más puros; a las ansias de libertad. El ser maduro significa aprender a vivir. Significa hacer todo lo que se pueda cuando se pueda y de la mejor manera posible. Preocuparse de ser uno mismo, lo mejor (nótese que digo lo mejor y no el mejor, porque se debe intentar superarse a si mismo y no a los demás), luchar hasta perder todas las fuerzas. Soñar con un mundo mejor, pero a la vez crear ese mundo. No intentar las cosas, sino que hacerlas. Y para aprender a vivir hay que amar la vida, y el mejor modo de hacerlo, es haciendo que la vida se enamore de ti.
Finalmente todo lo que significa ser maduro, se puede ver reflejado fielmente en una frase emitida por Gandhi: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo".
EADLV
martes, 1 de marzo de 2011
Solo frente a un papel
Comienzo con mis publicaciones, y he querido empezar posteando un escrito de cuando tenia 15. Es mi único escrito reconocido -aunque vagamente-, y creo que es una buena opción para comenzar con esto:
Sólo frente a un papel
En mi mano un lápiz
Mi única compañía son un par de velas que en cualquier momento me dejarán solo
Las veo y pienso en como un simple soplido puede acabar con ellas y luego fácilmente podría encenderlas nuevamente
La vida pasa con buenos y malos momentos que solo a veces podemos controlar
como estas llamas tan insignificantes,
Pero que en cualquier momento podrían, en un descuido, acabar con todo lo que estoy viendo
La vida pasa y esos momentos causan desastres, dejan huellas o simplemente son olvidados
Me levanto y abro la puerta para ver como esta todo afuera
No logro ver nada
Ni siquiera distingo entre mis manos
Doy unos pasos en la oscuridad y siento sobre mí pequeñas gotas. Gotas de agua
Llueve, sin intenciones de parar
Sólo son pequeñas gotas, insignificantes, que juntas en un trabajo arduo y sin descanso, son capaces de inundar una ciudad.
Vuelvo a mi escritorio
Una vela ha cedido ante el incesable viento que la azotaba con odio
¿Odio a que?
No lo imagino
Será envidia
No lo se
Solo se que he perdido a una gran compañera
Cuido a la que aun poseo del viento, un viento capaz de derribar todo a su paso si lo desea
Pienso en el viento, la lluvia y el fuego, que yo llame antes insignificantes, y me doy cuenta que el insignificante aquí soy yo, indefenso ante ellos
Analizo mi pensamiento y creo que nada tiene significado, nada tiene valor, si tu no se lo das
Nada siempre será nada hasta que alguien lo haga algo
Y pienso en quienes quiero
Ellos no son nada y yo no soy nadie, pero juntos formamos algo, y aun siendo nada, si llegara a perder a solo uno, no podría seguir viviendo igual
Se ha apagado la otra vela
Estoy solo en la oscuridad
Solo en medio de la nada
Salgo en busca de compañía y la lluvia me recuerda por que estaba allá adentro
Regreso asustado chocando repetidas veces
Luego de varios intentos logro atinar
Pienso en mis amigos, mi familia, en todos
Cuantas veces los he ayudado, pero soy yo el que en realidad los necesita
Espero pacientemente pensando en ellos y me doy cuenta al fin, luego de tanto tiempo, como los necesito.
Me quedo con esa imagen, espero paciente y en un momento todo se arregla
Al fin todo ha acabado
Ha llegado la luz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)