Salud!
Por este año que comienza.
Por las alegrías y penas que traerá.
Por el pasado que queda en el pasado.
Es un nuevo año y tú eliges como lo vives. Puedes desperdiciarlo llorando por lo mala que es la vida, empezando por quejarte de que es un año menos que nos queda por vivir. O también puedes ser "libre" y andar haciendo lo que se te plazca, romper todas las reglas y reducir tu vida a cuanto te dure esto. Yo al menos elijo vivir mi presente, preparando un futuro amigable.
Se bueno ahora, en vez de vivir quejándote como quinceañera despechada.
Aprovecha tu nostalgia, tu ira, tu felicidad, todas tus emociones. Aprende a controlarlos como un súper saiyajin. Escribe un libro, aprende un nuevo idioma o dos, haz deporte, prueba nuevas comidas, inventa palabras (y aprende a escribir correctamente las que ya hay), lee. Se interesante, a la gente le gustan las personas interesantes. Y si quieres alguien bueno/a se buena/o.
Date un tiempo para mirar a la mujer que barre, el niño que llora, las hojas de los árboles que se mecen con el viento.
Y no te pegues en una cosa. Somos personas. Puedes practicar box, tocar clarinete y escuchar ritmos latinos. Basta de prejuicios.
Aprovecha el tiempo que ya tendrás suficiente para descansar.
Ayuda a alguien. Sácale una sonrisa. Atrévete a mezclarte con personas. Deja atrás los prejuicios y los miedos e improvisa de una vez tu vida y conocerás lo que es la real belleza.
¡Discrimina! Pero aprende a discriminar. Deja lo que sabes no es bueno, y atrévete en lo demás.
Camina erguido, conquista miradas, escucha música especial.
Realiza tus sueños uno a uno, y no esperes que lleguen de la nada. Las cosas no funcionan así. No va a aparecer Gemma Atkinson en la puerta de tu casa para llevarte de viaje en un crucero a conocer Santorini.
Nada más alégrate de lo que hay, cumple con lo que debes y busca más. Hay que dejar de quejarse de las evaluaciones entre navidad y año nuevo (que yo también tuve) y empezar a vivir lo bueno y lo malo de todo (no os toméis literalmente el "todo").
Es mejor enseñar educación a aquellas mujeres de cuatro décadas que se quejan de que no das el asiento, mientras que ellas ocupan el de la orilla, obstaculizando totalmente el uso del contiguo; es mejor que quejarse del mismo modo que ellas hacen.
Y mejor termino con este sempiterno soliloquio que no tiene ni sentido ni gracia, y me voy a tomar yogu-yogu, que hasta las cajas de litro se me hacen poco.