domingo, 12 de junio de 2011

Diario de un sicótico - Un día (ya perdí la fecha)

CARTA A QUIEN DEAMBULA EN MI MENTE

Hola,
tanto tiempo sin verte.
Quiero que sepas que estoy muy bien aquí donde vivo ahora.
Casi todos visten de blanco, es extraño, pero ya me acostumbré.
Es tan entretenido vivir aquí. Me sirven comida tres veces al día (ofreciéndome ayuda para comer, creo que están locos jejeje), me visten (también de blanco) y me tienen aquí en mi habitación como si fuera el rey del mundo. Mi habitación, es tan linda. Tiene un espejo gigante que cubre una pared casi en su totalidad. En ocasiones tengo la sensación de que hay alguen mirándome desde el otro lado, pero luego pienso, y es sólo un espejo, qué puede haber.
Ellos conversan conmigo... y me adoran. Casi ni hablan de ellos, solo se acercan para hablar de mí, preguntarme cosas... Creo que soy genial.
Ayer mientras conversaba con la señora, ella me preguntó que si aún sentía miedo. No entiendo que habrá querido decir, osea, está bien, admito que soy un tanto tímido, pero nada más. Y  cuando se iba con su cara de nada, como siempre (también parece estar loca), me dio la impresión de escuchar voces detrás del espejo, pero voces de alivio.
En el patio, todo es normal. Gente feliz como yo, despreocupada del mundo, y uno que otro de esos intentos de catedráticos que vienen a tratar de hacerse los "muy muy" con nosotros. En fin, nos dan comida, nos tratan bien...
Y como olvidarlo, sí hasta nos visten. Eso sí tienen algunas ropas muy ajustadas. El otro día con caras de desesperación entre 3 hombres me pusieron una de sus camisas, que me quedó bastante pequeña limitando mis movimientos. No podía moverme para nada. Nadie me escuchaba cuando les decía que era muy pequeña para mí. Pobrecitos, quizás no puedan regalarme nada mejor. Pero sí tienen dinero para darme dulces, aunque tampoco son la gran cosa. Siempre me dan uno antes de dormir, y me relaja tanto que no sé nada hasta el otro día.
Debo contarte que el otro día una de esas mujeres, vino a verme llamándome "hijo". ¿Te lo imaginas? Y yo comprendiendo que querían jugar, le seguí la corriente, y la salude:" hola mami, ¿como has estado?" Hablamos un rato, pero ella empezó a poner caras como lastimeras. Yo ya no quería jugar, me daba miedo. Creo que ella sí que está loca.
Pero, de todos modos es agradable estar aquí, como te digo el patio es lo mejor. Todo es siempre un juego. Unos fingen ser aviones, otros fingen ser animales... a veces pienso que esto está como para manicomio jejejje... pero sé que no lo es, tú me trajiste aquí, y debe ser lo mejor para mí.
Y te entiendo, si es tanto lo que me quieren que cuando intento salir a la calle, hasta me dan camisas nuevas (también pequeñas), me dan dulces, y en ocasiones me pinchan con esas cosas que usan en los hospitales, para que no te contagies con nada.
Insisto en que quiero ir a verte, pero me quieren demasiado. Creo que soy uno de sus mejores jugadores.
Adiós.
Te quiero.

domingo, 5 de junio de 2011

El regreso (shaa-shaaan)

Vuelvo, después de unos días desaparecido.
Andaba por ahí, viviendo...
Hablando con gente. Sí, lees bien, con gente jejeje
He comenzado a hacer cosas nuevas. Es difícil. Quizás recuerdes tu primera vez en la escuela. Todos lloraban. La cuarta parte de las madres se tenían que quedar para que se calmaran... O quizás recuerdes tu primera disertación. Esa en la que no sabías que dirías, y el rubor de tu rostro no te abandonó hasta que sonó la campana para el recreo. Esa en que solo leíste de tu carpetita de color con un dibujo de Gokú, sin levantar la vista... Cómo olvidar el primer día de universidad, o tu primer beso. Y quizás haya otras que no recuerdes: tus primeros pasos, la primera vez que leíste, tus primeras palabras.
Pero todas tienen algo en común. Siempre hubo alguien acompañándote: el miedo.
¿Miedo a qué? Cómo saberlo. Simplemente está ahí. Y si tú no decides que es hora de que se marche no lo hará. Y si lo echas volverá, suplicando que lo acojas, para luego matarte por dentro nuevamente.
Crees que es bueno. Te convences de que es bueno. Gracias a él sigues vivo, y seguirás vivo durante mucho tiempo. Pero ESO NO ES VIDA. Si bien tu cuerpo sigue intacto, te conviertes cada vez más en una máquina. Pero en las cosas malas de una máquina. Vendes tu corazón, tu alma, tu ser, tu todo.
Eliges la rutina, porque ya sabes vivirla.
Elige vivir.
¿Qué sentido tiene vivir una vida vacía?
¿Cómo vives una vida llena de nada?
Corre, salta, sueña, besa, salta (sí, de nuevo), enamórate, oye música de calidad, practica un deporte, investiga, sonríe, saluda a tu vecino (sobre todo a la vecina), come, grita, escribe un libro, ayuda a la gente, se empático, abre puertas, atravieza escollos, madruga, duerme, imagina, esfuérzate, cumple promesas... y si algún día te sientes cansado, sientes que ya no puedes vivir más con esto, es porque ya es hora... Es momento de comenzar de nuevo a vivir: corre, salta, sueña...

EADLV