domingo, 5 de junio de 2011

El regreso (shaa-shaaan)

Vuelvo, después de unos días desaparecido.
Andaba por ahí, viviendo...
Hablando con gente. Sí, lees bien, con gente jejeje
He comenzado a hacer cosas nuevas. Es difícil. Quizás recuerdes tu primera vez en la escuela. Todos lloraban. La cuarta parte de las madres se tenían que quedar para que se calmaran... O quizás recuerdes tu primera disertación. Esa en la que no sabías que dirías, y el rubor de tu rostro no te abandonó hasta que sonó la campana para el recreo. Esa en que solo leíste de tu carpetita de color con un dibujo de Gokú, sin levantar la vista... Cómo olvidar el primer día de universidad, o tu primer beso. Y quizás haya otras que no recuerdes: tus primeros pasos, la primera vez que leíste, tus primeras palabras.
Pero todas tienen algo en común. Siempre hubo alguien acompañándote: el miedo.
¿Miedo a qué? Cómo saberlo. Simplemente está ahí. Y si tú no decides que es hora de que se marche no lo hará. Y si lo echas volverá, suplicando que lo acojas, para luego matarte por dentro nuevamente.
Crees que es bueno. Te convences de que es bueno. Gracias a él sigues vivo, y seguirás vivo durante mucho tiempo. Pero ESO NO ES VIDA. Si bien tu cuerpo sigue intacto, te conviertes cada vez más en una máquina. Pero en las cosas malas de una máquina. Vendes tu corazón, tu alma, tu ser, tu todo.
Eliges la rutina, porque ya sabes vivirla.
Elige vivir.
¿Qué sentido tiene vivir una vida vacía?
¿Cómo vives una vida llena de nada?
Corre, salta, sueña, besa, salta (sí, de nuevo), enamórate, oye música de calidad, practica un deporte, investiga, sonríe, saluda a tu vecino (sobre todo a la vecina), come, grita, escribe un libro, ayuda a la gente, se empático, abre puertas, atravieza escollos, madruga, duerme, imagina, esfuérzate, cumple promesas... y si algún día te sientes cansado, sientes que ya no puedes vivir más con esto, es porque ya es hora... Es momento de comenzar de nuevo a vivir: corre, salta, sueña...

EADLV

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