martes, 8 de marzo de 2011

A un dia de un nuevo dia

Hoy estoy a un día de entrar a la universidad. Algunos dicen que es el paso más difícil, otros que sabré sobrellevarlo... y a un día de entrar me pregunto que me depara este evento.
Es como lanzarse de un helicóptero. Nunca sabes si todo saldrá bien, hasta que estás en el suelo. Y aquí estoy, es mi turno de saltar, tengo los conocimientos necesarios y he practicado ya un poco, pero de que vale el salto es ahora, este es el momento, el próximo paso en la plataforma de lanzamiento y el siguiente ya en el piso.
Dicen que lo más difícil es el primer paso. Pero lo más difícil es volver a empezar cuando crees que eras algo. Dar un paso habiendo caminado un kilómetro y viéndote en el mismo lugar donde empezaste.
Esta cruda espera es como un ácido que te corroe. Y a veces sientes ganas de huir y arrojarte agua y, entonces recuerdas esa clase de química donde la profesora un tanto regordeta explicaba como es peor mojarse con agua en esos casos haciendo referencia a una de sus tantas peripecias, mientras mirabas a la chica de tres bancos más allá riéndose intentando taparse torpemente para simular la clase social a que pertenece, y soñabas que estaba en un banco contiguo para así hablarle. Y ahora al fin tantas horas de clases, tantas noches entre desconocidos, con la lluvia amenazándote: ¡imagínate como llegarás!; ahora al fin todo eso da su fruto, y a la vez se transforma en nada frente a lo que se viene. Solo era una llave para abrir la puerta de tu habitación y recién salir al mundo. Tanto -muchas veces infructuoso- trabajo para al fin salir a ser alguien, salir a escribir una nueva historia.
Es en este momento donde te das cuenta de quien fue realmente tu amigo, de quien vale la pena, y de como valieron la pena esas noches de insomnio estudiando y esas furtivas ocurrencias que llevabas a cabo con tus amigos. Es ahora cuando te das cuenta que esa chica de la clase de química no era lo que parecía, que esas cursilerías de adolescente no eran más que aquello: otra novela simplista escrita por un poeta muerto de exigua capacidad...
Tanta gente mimándote que ahora solo te mira para decirte: y tú, ¿que acaso no trabajas? Y al oír que por tus resultados tu carrera será gratis, rompen en una risa socavada, risa lastimera, en medio de un infame circunloquio, quejándose de como la suerte acompaña tanto a algunos y desampara a otros, aun cuando ellos mismos decidieron escribir así su historia.
¡Vaya! Al fin a la vida de adulto.
Solo un día, para ese nuevo día.
Solo un día.

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