Una habitación vacía se llena poco a poco, mientras la primavera intenta florecer en colores que hablan por sí solos. El maldito reloj nunca deja de sonar, aunque ya no avance.
Los sueños se van perdiendo en un río que arrastra pétalos y hojas secas sin ver la belleza de estos. Pero nadie se atreve a hundirse en aquel río buscando lo que algún día hubo. Todos temen ahogarse y yo no soy la excepción.
A veces, tus ojos no ven solo porque así lo decidiste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario