miércoles, 25 de abril de 2012

Reenvainando la katana

Uf! Días pesados...
Y solo después de una (varias) buena caída he recapacitado.
Maldita naturaleza humana, me agradas. Maldita costumbre. (Detesto maldecir tan seguido, prefiero putear.)
Atravieso un periodo de sobrecarga. Enfrento a the boss, pero es solo el de esta etapa. Y no funciona la estrategia de golpear-huir. Supera incluso a la nes. Y obviamente no se puede guardar partida. Un paso en falso y morirás como Krillin (bueno, he dado varios y sigo aquí). Siento ganas de ceder un poco mientras descanso... Fingir lesión como los adinerados señores pseudo-deportistas de la farándula. Después de todo el gobierno premia a los vagos y la gente admira y sigue a los rebeldes contemporáneos.
Ok. Sé que no lo haré. Hay cosas que detesto, y no traiciono mis principios (que ni siquiera sé de donde salieron, pero ya son míos).
Por cierto, reviso el blog y wow!, una cascada de entradas sin terminar se despliega delante de mis pupilas color castaño y a veces miel y raramente un brillo amarillo, que hace juego con mi pelo también café (no sé si tan castaño) que frente al sol juega a mostrar locuras rubias y rojizas (que un par de seres humanos han confundido con canas, y han retirado, para el disgusto de vuestro servidor ¬¬').
Mis manos han vuelto a ser frías, pero ahora son fuertes. Creo que no solo mis manos (al fin me acostumbro al solo sin tilde).
Quiero hacer parkour. No fue muy provechoso el que me operaran a tres semanas de comenzar (jeje y sigo dandole al temita ese), pero quiero volver. It's amazing. Eso que sientes cuando estás ahí arriba. A veces cuesta liberar tu mente, y también tu cuerpo. Y aun más a tipos como yo. Pero me encanta. Lo he conocido y me gusta. Pese a los prejuicios (no veo problema a ser -algún día si la fuerza me acompaña- ingeniero y hacer parkour). Esos mismos prejuicios que alguna vez provocaron miradas extrañadas hacia mí por jugar rugby y tocar piano (tampoco le veo lo malo mientras me cuide mis dedos).
A veces (muchas veces) es bueno sacar afuera lo que tienes, pero a veces (muchas veces) es bueno guardar algo dentro. A veces crees que para comenzar a caminar debes pararte a descansar, pero solo debes seguir caminando, o sin darte cuenta serás una osamenta cubierta de tierra, que ya se hacen un solo ente, que no es ente ni es nada. Se me hacen raras estas palabras. No las usaba desde que hice llorar a una amiga cegada (de verdad cegada, no suelo poner mis ideas por sobre las ajenas, cuando se habla sobre inquietudes de aquella otra persona a menos que esté definitiva y lógicamente errada). No me gusta ser malo. Tampoco me está gustando ser muy bueno. Me gusta sonreír. Me gusta sonreír para mi y para los -las (en especial las)- demás.
Y me retiro de aquí, para dormir casi bien al menos una noche, enviándome saludos a mí mismo, que de seguro volveré a leer esto.
Buenas noches mundo, hasta mañana (6 minutos más).

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