Esta vez algo era diferente...
Todo apuntaba a una nueva amistad esta vez inquebrantable.
Pero una vela da todo lo que tiene antes de apagarse.
Mas había una forma de mantener viva esa llama que lucía fuerte, pero cedía ante el destino, y era encender una nueva vela, dejar eso que había en su punto más alto, y de aquí comenzar una nueva relación. Pero esto no sucedía.
Fue entonces que decidí no seguir con este juego. Aquí comprendí que no puedes entregarte a alguien sin ser primero tu propio dueño.
Me corté el pelo un día al azar al estilo que yo quise. Caminé escuchando vida y besando al viento.
Comí con la mano y anduve descalzo.
Empecé a escuchar otra música. La que yo elegí. Recuperé todo lo bueno de mi pasado, para hacerlo nuevamente una parte de mí, y ya botar lo insípido del pasado. Juntar todo lo bueno de mí, y reemplazar lo malo con lo que he estimado mejor, para hacerme la persona que yo quiero y elijo. Suena bonito, ¿no? Pero no es tan fácil. Es un difícil algoritmo, el que debo recorrer mientras lo construyo. Una vez más mi mente y yo somos inseparables, pero esta vez estamos abiertos al forastero.
Y justamente llegó alguien de afuera a hacerme más fácil este trabajo.
Si queremos resolver un problema fácilmente es mejor descomponerlo en funciones. Y en este caso la recursividad en dualidad es útil. Sólo hay que definir una buena condición base. Y el problema se resolverá más fácilmente, o al menos te distraerá mientras trabaja. Como la magia.
Pero ya he resuelto el problema. Y ahora puedo decidir si quiero tenerle como amiga o no. Pero ahora me encuentro menos dispuesto. Y me siento confuso. Muy confuso. No sé que debo hacer y no haré nada hasta estar seguro. Ya pasé por una época de actuar y no fue muy productiva. Además he aprendido (y no creo que sea bueno) a quererme a mi mismo más que al resto. Y ahora en vez de empatizar tanto con los demás me preocupo de empatizar con lo más intrínseco de mí. Eso que intento obviar, y que pocas veces se ha adeñuado de mi. Y esto tampoco creo que sea bueno. Pero ya no renegaré a mi parte licantropa. Seremos uno, mas yo dominaré. El estoicismo seguirá siendo la clave.
Soy un tipo raro después de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario