domingo, 13 de noviembre de 2011

Y aquí vamos...

Un día más de vida. Después de la gran parafernalia dedicada al 11.11.11. creo que debería sentirme agradecido de poder seguir con vida. Mmh... NO!
Pueden llamarme cursi, cartucho, anormal, altanero, superficial, etc., pero no, repito, no seré como los demás. Y sí, me siento orgulloso de lo poco que he logrado, porque no tengo dones, excepto uno, que es el que me ha permitido vencer a muchos. (Reitero: pueden llamarme altanero si quieren).
Pero hoy no quiero hablar (escribir) de eso. Es más, hoy es el único día en que no he querido escribir esta semana. Pero tampoco quiero hablar de eso.
Creo que hablaré de las mujeres, ya que por fin creo comprenderlas y lo más importante, verlas. Sí, verlas, porque normalmente es tu amigo el que debe decirte cuando aquella chica te mira. Todos se dan cuenta menos tú. Luego viene ese paso fácil para algunos, casi imposible para mi, de "romper el hielo" que os separa. Y es entonces donde viene lo interesante.
Para comprender a una mujer debes saber algo de su historia. La de cada una de ellas, y eso lo puedes ver en su forma de vestir. Normalmente (80% al menos) te encontrarás con esa mujer que le gusta la música pop, ve todas las series del Disney Channel, se "enamora" cada 5 minutos del tipo con más rasgos gays que ande cerca, y para quien toda persona ajena es "luser" (nótese que su manejo del inglés es cliché y limitado a sonidos). Esta niña fue criada con regalías de todo tipo, desayuno a la cama (que aún no comprendo por qué es considerado un lujo, ya que de cómodo no tiene mucho), ropa costosa y de colores chillones. Creció leyendo revistas para adolescentes y pre-adolescentes en donde chicas de 13 a 16 años cuentan sus experiencias sexuales, formas de "hacerse cariñitos", tamaños de ______(rellene este espacio con todo lo que venga a su cabeza y dudo que se equivoque). Con esto ya se hace obvio que las dificultades serán mínimas.
Y sobre el resto de mujeres no hablaré, ya que detesto los sexismos (de cualquiera de los dos lados) y estoy a punto de sobrepasar el límite de lo (según yo) aceptable. De hecho, odio cuando alguna mujer intenta encasillar a todos los hombres. Si quieren hablen de flaites-canis y metaleros, pero del resto no es tan fácil. Además no hablaré más de ellas porque es sólo ese grupo el único predecible casi en su totalidad.
Y es más, tampoco he venido a hablar de mujeres, pues no me considero el adecuado para eso, considerando que soy uno de los mejores a la hora de hacer amigas, y algunas muy especiales, pero no más que amigas. En realidad sí más que amigas, pero no pareja. Es una mezcla de sentimientos que pocos conocen desde dentro, y es por esto que muchas veces es mal vista, o se cree que hay algo más. Pero es a mi parecer el tipo de relación en la que más duelen los quiebres, por lo que no la sugieriría a quien no traiga una predisposición a esta, a pesar de lo bueno. Eh! que tampoco soy un pagafantas o el sempiterno pañuelo de lágrimas de eternas amigas buenorras.
Por favor evitad cualquier clase de prejuicios sobre mí, pues la gran mayoría de las veces resultan errados. Y es por eso que evito hacer prejuicios, a menos que se evidencie demasiado, como en el caso que expliqué de las féminas.
Mmh, a todo esto, creo que he olvidado de que iba a hablar. Quizás nada. O quizás mucho.
Supongo que iba a hablar de mi, o de la gente.
Ni siquiera sé por qué escribo. Ni ninguna de las otras cosas que suelo hacer...
Me encantaría saber que piensa el resto de la gente sobre mí. Los que han hecho las ya casi mil visitas. Me gustaría conocerles. Siempre me ha gustado conocer gente. Y hacer algo bueno por ellos.
Creo que soy un tipo raro. No sé si mejor o peor. Simplemente diferente. Y me gusta.
Me gusta hablar las cosas. Me gusta hacer introspección. Me gustan esos momentos donde el silencio acuna.
Pero no, creo que no venía a hablar de mi. Eso ya lo he hecho y lo haré, pero de frente. Hay cosas que prefiero hacer cara a cara.
Creo que venía a hablar de una persona en específico. Una persona que estoy seguro ya sabe que es ella. Pero creo que no amerita más líneas.
Creo que mejor seguiré matando el tiempo leyendo sandeces.

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