A veces me gusta hablar, otras no tanto. En algún momento decidí cambiar la habladuría por la acción, debido a decepciones conmigo mismo. Hoy estoy desesperado por romperle la cara a más de uno, lleno de adrenalina en todo mi puto cuerpo, con los nudillos resentidos de golpear una pared. El mundo me parece una mierda y mi corazón arde en odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario