Toco una tecla... La siento hundirse bajo mi dedo. El martillo acaricia la cuerda. Esta baila excitada. Siento esas extrañas vibraciones atravesando mi existencia.
Toco otra, ahora negra. Reacciona hacia mí renqueando en absoluta parsimonia.
Ahora presiono dos a la vez. No parecen amistosas. Lo intento de nuevo, y otra vez más. Las notas se abrazan para hacerse una...
Me veo envuelto en una orgía de sonidos. Pasión, ternura, nostalgia, ira, esperanza, falsas esperanzas... todos mezclados en una atmósfera de vida, construida con sentimientos... Siglos de poesía danzando al compás de la inconsciencia de mis dedos trémulos.
Un hombre lucha contra su propio ser. Su conciencia le martiriza. Intenta explicarlo, sin excusas, sin pantallas, sin mentiras. Corre por "ella". Solo un beso más, una caricia. Eso... O al menos la oportunidad de pedir perdón. Pero no, su rostro se pierde en la oscuridad del infinito. Cae al barro que no le permite avanzar. Su carruaje, como un rayo, prosigue incontrolable. Si tan solo pudiera... Si tan solo hubiese hablado a tiempo... Si tan solo hubiese entendido el valor de la vida...
Prodigo mis sentimientos vestidos de blanco y negro. Este es mi ser...
Nostalgia... bendita nostalgia. El sentimiento del "fue y volverá"... O quizás "fue y no volverá"... Prefiero "fue y fue". Fui feliz. He conocido la felicidad en un instante, esto no es acaso motivo suficiente para decir que vale la pena vivir...
Desesperación. Pasión. Intriga. Vida o muerte.
Mis dedos se mueven frente a su propio deseo. Me limito a escuchar ese sonido exquisito. Sonido orgásmico. Desaparezco un momento. Nada es nada. Todo es nada. Delirio. Espasmos. Siento morir un poco. Vivo en mi propio universo de ensueño, mis propias quimeras. Un instante de eternidad. Exquisita anacronía momentánea. Deliciosa física deformada. Bendita perversión de la materia. Quiebre espacio-tiempo.
Es el momento... Es ahora o ahora... Es todo o todo... ¿Te atreves?
Sí, ya lo hice.
No debes hacerlo, pero piensa lo exquisito que será.
"Ser o no ser"... He ahí el dilema. Aún.
Elijo ser.
No soy un cobarde.
Soy yo.
Felipe Herrera.
Elegí ser más. No por el resto, sino que por mí.
¿Me acompañas?
Es tu decisión.
Ya estás en este juego. Terminará y luego nada será nada otra vez. Da igual si ganas o no. Pero, ¡que precioso es ganar!
¿Por qué te atreves a decir "no" cuando sabes que debes decir sí?
¿Por qué el miedo a hacer lo bueno?
¿Hasta cuando piensas seguir así?
Deja de jugar a las escondidas. Atrévete a decir "yo soy".
¿Por qué seguir a la mayoría? ¿Por qué dudar ante la algarabía? ¿Por qué dudar ante la multitud eufórica?
¿Acaso existe alguna razón suficiente para excusar el no ser bueno?
Atrévete a ser.
Se el cambio que quieres ver en el mundo.
EADLV
No hay comentarios:
Publicar un comentario