Ser maduro, al contrario de lo que muchos piensan, no es hacer "cosas de grandes". Este concepto, totalmente erróneo, lleva a mucha gente a cometer tamaños errores, de los que luego se ven arrepentidos. Si bien ser maduro te lleva a intentar ser como un mayor, no es en sus actitudes en las que debes fijarte, sino más bien en su modo de pensar y, quien haya conversado con un adulto temas de índole no tan superficial, pueden percatarse de que el anhelo más grande de un mayor -en especial ancianos- es el volver a ser un niño. Y si alguien que ha vivido cerca de un siglo piensa así, es muy seguro que sea esto lo que en realidad signifique la madurez. Pero (siempre hay un pero) naturalmente surgen dudas. Y es que el hecho de ser niño, no significa hacer niñerías, sino que va a la esencia de un niño; a lo más intrínseco, allí en su corazón: el deseo de vivir, el creer en los sueños, divertirse, sonreír, dar carcajadas, perdonar rápido, respetar al otro, ser fiel y transparente,correr, saltar. Entonces el ser maduro apelaría a nuestros sentimientos más puros; a las ansias de libertad. El ser maduro significa aprender a vivir. Significa hacer todo lo que se pueda cuando se pueda y de la mejor manera posible. Preocuparse de ser uno mismo, lo mejor (nótese que digo lo mejor y no el mejor, porque se debe intentar superarse a si mismo y no a los demás), luchar hasta perder todas las fuerzas. Soñar con un mundo mejor, pero a la vez crear ese mundo. No intentar las cosas, sino que hacerlas. Y para aprender a vivir hay que amar la vida, y el mejor modo de hacerlo, es haciendo que la vida se enamore de ti.
Finalmente todo lo que significa ser maduro, se puede ver reflejado fielmente en una frase emitida por Gandhi: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo".
EADLV
Mucha verdad en tus palabras
ResponderEliminarMucha verdad en tus palabras
ResponderEliminar